ESTUDIO SOBRE EL ORIGEN Y LA FUNDACIÓN DE LA VENERABLE HERMANDAD DE CULTO Y PROCESIÓN DE JESÚS NAZARENO DEL PERDÓN, MARÍA SANTÍSIMA DE NUEVA ESPERANZA, SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN (BARRIO DE NUEVA MÁLAGA - MÁLAGA)
ENERO 1976 - ABRIL 1977
Origen y Fundación - Primera Salida Procesional
LA REUNIÓN EN “EL FARILLO”
En enero del año 1976, el Barrio de Nueva Málaga era un auténtico semillero para la creación de asociaciones de todo tipo, un barrio de nueva creación, en el extrarradio de lo que en aquel momento conformaba la ciudad de Málaga. Un barrio de gente joven que se habían criado en los barrios históricos de la ciudad o procedentes de pueblos de la provincia entre los que existían múltiples iniciativas e inquietudes.
Igualmente es a este barrio donde la Diócesis de Málaga decide destinar para dar cobertura de evangelización cristiana Don Jose María Ortega Muñoz, párroco de Santa Ana, que en aquel momento estaba erigida de forma provisional en uno de los locales pertenecientes a las comunidades de vecinos de los bloques situados entre la calle Magistrado Salvador Barberá y la calle Juan Cortés Cortés y también perteneciente a los vecinos de los bloques de la calle Fiscal Enrique Beltrán. Don Jose María Ortega era un sacerdote con experiencia y su ultima sede había sido la Iglesia Parroquial de San Juan, en el centro de la ciudad.
La primera entidad en fundarse en el barrio fue la Peña Nueva Málaga, y entre sus integrantes se encontraban las siguientes personas: Francisco Cobos Fuentes (Paco Cobos), Rafael López Moya (Abuelo) y Manuel Rueda González (Manolín), todos ellos vecinos del barrio y que un día deciden reunirse en el bar “El Farillo” (que sigue existiendo en la actualidad), para comentar las necesidades y carencias urgentes y a suplir del incipiente barrio, que había sido urbanizado entre los años comprendidos entre 1968 a 1976.
En esa charla amena y distendida entre amigos de la Peña Nueva Málaga, se iban esgrimiendo todas las deficiencias que personalmente creían que eran urgentes, y que sufrían la gran mayoría de los barrios periféricos que se estaban construyendo en la ciudad por aquellas fechas y por consiguiente Nueva Málaga no era una excepción. Entre esas insuficiencias comentadas figuraban las siguientes: la iluminación pública, el alcantarillado y la recogida de basura como urgentes, pero hicieron especial hincapié en una de ellas como más fundamental, donde pusieron un mayor énfasis, que era crucial para todos los vecinos, nos referimos al embovedamiento del antiguo cauce del Arroyo del Cuarto, que discurría por el lado sur del barrio. Del mismo modo, se comentaban, las deficientes comunicaciones en el barrio, al existir gran cantidad de calles aún sin asfaltar y que imposibilitaba un acceso fácil en autobús.
No obstante, en aquella conversación larga y amena, de la que también se habló sobre la idea de dar una comida en el Asilo de los Ángeles, surgió otro tema, con cierto carácter ambiguo, pero que no pasó desapercibido para los participantes, y que aparece de una forma completamente espontánea, casi sin quererlo, y era la de fundar una Hermandad, aunque aquella idea, era solo eso, una ilusión, quizás pasajera o tal vez no….
Conocemos de las grandes propuestas que por aquellas fechas derrochaba toda la Junta Directiva de la Peña Nueva Málaga, de su grado de compromiso e implicación que como una de las escasas entidades existentes en el barrio en ese periodo y que vertebraba muchas de las iniciativas.
Una de esas decisiones tuvo lugar en una reunión de Junta Directiva, celebrada el día 22 de febrero de 1976, donde se trató uno de los puntos abordados en el bar “El Farillo” por algunos de sus miembros, para esta vez pretender la aprobación del resto de socios de la Peña. Esa “iniciativa – proposición”, era la de celebrar una comida para los ancianos del Asilo de los Ángeles, que tendría como fecha, si la misma prosperaba, para el próximo día 19 de marzo, festividad de San José, en dicho espacio, resultando aprobada la propuesta.
Tras esta primera toma de contacto, ya en otra reunión mantenida el 1 de marzo de 1976 se concreta como se llevaría a cabo la misma. Entre lo que se comentó en dicha reunión y según se recogen en las propias Actas de la entidad recreativa figuraba lo siguiente:
“(…) la comida será ofrecida y despachada por las esposas y novias de los asociados (...) se pide a los socios que sepan cantar o bailar, que realicen alguna actividad que sirva de distracción durante la comida (…)”.
Así pues, todo continuaba hacia adelante, sucediéndose otras reuniones para seguir perfilando aún más la celebración.
La siguiente tuvo lugar el 15 de marzo, donde casi todo estaba ya “atado” y en la que se abordó los siguientes aspectos por parte de la Junta Directiva de la Peña:
“(…) realizar una primera visita a los ancianos, para informarles de la posterior comida que se les iba a realizar (...) invitar al Cura Párroco de Santa Ana (…) insistir a los socios para que aporten lo máximo posible para la comida” (…)”.
Así pues, queda demostrado, que pese a los “escasos medios económicos con los que se contaban”, la ilusión por organizar el acto era tremenda, al igual que se confiaba en la implicación y participación del cura párroco de Santa Ana, Don Jose María Ortega Muñoz, para que asistiese a dicho evento. De igual forma quedaba evidenciado, la buena relación y sintonía que se mantenía por parte de la Peña Nueva Málaga con la Parroquia de Santa Ana, ya que un día antes de la celebración de la comida, en otra reunión de Junta Directiva, se aborda el asunto de colaborar con la misma mediante una aportación mensual de 250 pesetas.
LA COMIDA HOMENAJE EN EL ASILO DE LOS ÁNGELES
Así pues el 19 de marzo de 1976, tal y como se acordó en Junta Directiva, se dispuso todo para la celebración de la comida organizada para los ancianos en las dependencias del Asilo. Los residentes agradecieron profundamente la “visita”, quedando todos ellos muy complacidos, por esa labor de amor que los miembros de la Peña Nueva Málaga y el párroco de Santa Ana, les demostraron. Finalizado el almuerzo para los residentes, todos los organizadores se juntaron alrededor de una mesa para degustar la misma comida que habían preparado con tanto amor y cariño.
Durante este almuerzo distendido se retomó con el párroco uno de los puntos mantenidos algunos meses antes en el bar “El Farillo” por parte de algunos de los participantes, y esta vez estando presente además toda la Junta Directiva, la de fundar una Hermandad.
Según cuentan los presentes tomó la palabra Manuel Rueda González (Manolín), que comenta en voz alta ante todos los presentes:
- “¡Una cofradía es lo único que nos falta en el barrio!”
En seguida le replicó Francisco Cobos Fuentes (Paco Cobos) lo siguiente:
- “Yo soy capaz de fundar una cofradía!”
De esta forma todos los partícipes fueron aportando su particular opinión sobre la propuesta presentada, la de fundar una cofradía, aunque pareciese “una loca idea”.
En el transcurso de la misma, también intervino el cura párroco Don José María Ortega Muñoz, dando su opinión al respecto del “proyecto surgido” comentando, que veía con “buenos ojos la idea”, que estaba a favor de ella, y le prestó su apoyo para que pudiese prosperar, considerándose posteriormente esta fecha como la de fundación por tanto de la Hermandad.
Todos los partícipes vivieron este momento con verdadero júbilo e ilusión, todo parecía que estaban a favor aunque existía un impedimento: carecían de una imagen que fuese centro devocional para una feligresía de incipiente creación, y que de esta forma si todo marchaba como querían, pudiese ser procesionada por las calles del Barrio de Nueva Málaga en el menor tiempo posible, la idea era incluso para la siguiente Semana Santa, la de 1977.
LAS PRIMERAS GESTIONES
Finalizada la comida y dando por fundada la Hermandad, comienzan a realizarse las “gestiones oportunas” siendo una de las personas más implicadas en la Hermandad, la de Paco Cobos (considerado el fundador y alma mater de los primeros años de la Hermandad). Paco había comentado durante el transcurso de la comida que recordaba de la existencia de una imagen de Jesús Nazareno, que ya no procesionaba durante los días de Semana Santa en una pedanía próxima a la localidad de Antequera, Villanueva de la Concepción (hoy ya localidad con ayuntamiento propio). La madre de Paco Cobos era originaria de Antequera y el padre de Almogía pero se instalaron en Villanueva de la Concepción donde pasó Paco su infancia.
De esta forma, pasan algunas semanas y principalmente el propio Paco Cobos, a veces acompañado de Rafael López Moya (actualmente el hermano en activo más antiguo de nuestra corporación, hermano número 2) lleva a cabo la toma de contacto con personas de Villanueva de la Concepción, para que pudiera hacerse una realidad la proposición presentada y que “tanta aceptación” había tenido entre todos los miembros de la Junta Directiva de la Peña Nueva Málaga y el párroco de Santa Ana.
Aprovechando la ocasión de que al propio Paco Cobos se le había encomendado la organización de una procesión de la patrona de Villanueva de la Concepción, para el 15 de agosto de este mismo año de 1976, así como la coordinación y organización de la “misa flamenca” para ese mismo día, él pensó que sería un buen momento para tratar de mantener una “reunión” con el párroco y ver las posibilidades reales de “esa posible cesión”. ¡De todo ello dependía la ilusión de los vecinos y de la nueva hermandad!.
Diremos no obstante, que las conversaciones previas mantenidas de forma privada con algunas vecinas del pueblo, le indicaban que “no habría excesivos problemas” a la hora de ceder la misma, ya que fuentes cercanas al párroco tenían noticias de su opinión particular con respecto a dicha imagen ubicada en el templo.
Así pues todo parecía que iría por buen camino con un poco de paciencia si en aquella fecha crucial del 15 de agosto era acogida de buen agrado la petición que se le formularía al párroco sobre la cesión y el traslado de la imagen a su nueva ubicación, la parroquia de Santa Ana en Nueva Málaga, viéndose cumplidos los anhelos de aquellos ilusionados aprendices de cofrades.
Para la organización de la misa flamenca era imprescindible la participación del futuro párroco de San Francisco Javier (aún no creada), Don Miguel Rojas Carrasco, pues dicho cura conocía a muchas personas del mundillo flamenco. Paco Cobos, gran amigo personal del padre Miguel Rojas, que ejercía labores apostólicas para el Obispado, debería de confirmar su presencia. No obstante, debido a la amistad y al estar presente en el barrio con mucha frecuencia, ya que en ocasiones celebraba en la Parroquia de Santa Ana, era fácil mantener una conversación con él. De esta forma, un día se produce esa charla entre Paco Cobos y el Padre Miguel Rojas, donde se le comenta que está perfilando una misa flamenca para el próximo día 15 de agosto, en la pedanía de Villanueva de la Concepción, que para la misma, es fundamental su compromiso y presencia. De esta forma se comprometió Miguel Rojas a mirar su agenda y disponibilidad con referencia a la propuesta realizada a fin de poder dar respuestas a la misma. No transcurrieron excesivos días cuando definitivamente Miguel Rojas le confirma su asistencia y participación “activa” en el acto que querían celebrar, implicándose igualmente a realizar las gestiones oportunas para involucrar tanto a cantaores, como guitarristas para que también acudiesen en dicha fecha.
LA LLEGADA AL PUEBLO Y LA ORGANIZACIÓN DE LA MISA Y PROCESIÓN
Así pues, todo “atado y bien atado”, con la confirmación de todos los participantes, llega el día esperado de la Asunción de María, donde partiendo desde el Barrio de Nueva Málaga las siguientes personas: Francisco Cobos Fuentes (Paco Cobos), Rafael López Moya (Abuelo), El Padre Miguel Rojas, junto con el grupo de cantaores y guitarristas, tomaron varios vehículos para dirigirse por aquellas tortuosas carreteras dirección a la pedanía. Una vez llegados al pueblo tendrían el primer contacto personal con, Don Alfonso Sierra Martínez, el cura párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Villanueva.
Tras las presentaciones pertinentes todos se ponen a realizar los preparativos previos para la celebración en primer lugar de la “misa flamenca”, así como el montaje de las andas procesionales donde se tendría que ubicar la imagen de la Santísima Virgen María. Concluidos todos los preparativos, más o menos sobre al mediodía, se juntan al rededor de la mesa de un bar del pueblo para comer todos los que partieron de Nueva Málaga y el cura párroco de Villanueva de la Concepción. Durante la comida, se van entablando una serie de conversaciones distendidas, en la que se exponen una serie de temas, algunos relacionados con el pueblo, otros en cambio con los momentos políticos que se están viviendo en el país en aquellos instantes. Es ahí, cuando Paco Cobos, (que partía de la idea de obtener por todos los medios posibles aquella imagen de Jesús Nazareno), va tratando de conducir a través de esa charla, por todos los medios a su alcance y sondear el pensamiento del párroco con respecto a las imágenes en general y en particular con aquel Nazareno. Saca por tanto el tema al párroco de Villanueva de la Concepción del precario estado de conservación que había observado en el templo y en especial de la imagen del Nazareno, siendo esto fundamental para Paco Cobos, ya que entendía bajo su parecer, que sería un motivo más, para de esta forma poder llevar a cabo más tarde una “charla” donde trataría de obtener la “cesión” de la imagen.
LA CONVERSACIÓN DEFINITIVA CON EL PÁRROCO
Concluido el almuerzo, todos de nuevo se dirigen a la Parroquia, para ultimar detalles de los actos a celebrar. De esta forma Paco Cobos, intentando encontrar el momento ideal para volver a retomar el tema de la cesión de la imagen, por fin además pudo observarla detenidamente durante más tiempo. De ella guardaba desde su infancia un viejo recuerdo del Nazareno con túnica morada con cola que aún conservaba. No obstante se extrañó mucho porque la imagen no portaba la cruz arbórea sobre el hombro, típica de su advocación. Así pues, conociendo de antemano por boca de las vecinas la “cierta dejadez” que presentaba la misma y que él mismo acababa de comprobar, y el estado en el que se encontraba el propio templo, es cuando, antes de la misa, se dirige al párroco de forma mucho más directa, entablándose una conversación entre ambos. De nuevo Paco Cobos le manifiesta la “cierta situación de abandono” que presentaba la efigie, manifestándole de una forma mucho más directa y precisa, que él junto con un grupo de vecinos de Nueva Málaga, habían decidido fundar una hermandad, y que había pensado en el que ese Nazareno sería ideal como Titular de la misma, pero que obviamente era completamente necesaria su aprobación para llevar a cabo la cesión, al objeto de ya sí poder incluso organizar una procesión en el menor tiempo posible, preferiblemente en la Semana Santa de 1977. En ese diálogo entre ambos, el párroco le manifestó su alegría por esa iniciativa y que no presentaba reparos para su cesión, pareciéndole una idea excelente.
Con referencia a la misa por cantes de Málaga celebrada ese día, quiero destacar que acudieron a la misma una gran cantidad de vecinos, pese a las advertencias realizadas por el propio párroco de la poca asistencia de fieles que normalmente acudían a los oficios. Del mismo modo, concluida esta, dio comienzo la procesión de la patrona, también con gran cantidad de participantes, pese a la sencillez del evento, constituyéndose ese día como una jornada de esparcimiento y celebración más en las fiestas patronales de agosto.
Concluido el encierro y posterior desmontaje, fue cuando Paco Cobos, comentó al resto de asistentes la conversación “privada” que había mantenido con el párroco, momentos antes de la celebración eucarística. Del mismo modo continuó comentando, que se había acordado que tendrían que volver en otro momento para poder “retirar” tanto la talla como las andas, a los que todos respondieron con una gran alegría y entusiasmo ¡por fin parecía todo posible! y se dispusieron a regresar de nuevo a Málaga. Solo restaba acudir al pueblo en la fecha señalada, para de esta forma proceder al traslado de la imagen hasta el Barrio de Nueva Málaga y ubicarla definitivamente en la Parroquia de Santa Ana.
LA VOTACIÓN DE NUEVA JUNTA DE LA PEÑA Y LA RETIRADA DE LA IMAGEN
A raíz de esa “autorización” por parte del cura párroco de Villanueva de la Concepción, únicamente restaba mantener una reunión entre todos los integrantes de la incipiente Hermandad, que tuvo de nuevo lugar en la Peña Nueva Málaga (de la que formaban parte también) haciéndolo coincidir con la elección de nuevos cargos de Junta Directiva de la propia Peña. Fue designado por la mayoría de socios Manuel Rueda González (Manolín) como presidente, donde de nuevo se corroboraba la fuerte vinculación entre la Peña Nueva Málaga y la Hermandad, con esos lazos de unión y colaboración, que se han venido manteniendo en el transcurrir de los años entre la entidad recreativa y la devocional.
Sólo pues restaba pasarse por el pueblo para retirar la imagen a finales de 1976, pero se pospuso a principios de enero de 1977, una vez pasadas las Navidades. Los encargados de llevar a cabo este cometido fueron: Francisco Cobos Fuentes (Paco Cobos), Rafael López Moya (Abuelo) y Francisco Moyano Jiménez. Se dirigieron a la pedanía de Villanueva de la Concepción, para recoger tal y como fue acordado en el pasado mes de agosto con el cura párroco, la imagen del Nazareno, así como las anda procesionales. A su llegada, el párroco les advirtió de que:
“(…) ¡si alguna vez el pueblo o el párroco la reclamaba, esta debe ser devuelta con prontitud! (...)”.
Ante esta advertencia por parte del cura todos afirmaron que eran conformes de que en caso de ser “reclamada” la misma por el cura, por la iglesia o la autoridad de la propia pedanía no habría ningún reparo o impedimento alguno para proceder a su retorno al mismo lugar de origen.
Finalizado esta breve conversación entre todos se dispusieron a depositar la imagen en el vehículo en que habían venido al pueblo, al igual que las andas para dirigirse inmediatamente hacia Nueva Málaga.
Una vez ya en el Barrio, la imagen de aquel Nazareno y con carácter temporal fue depositada en el “Taller de Paco Cobos”. Ya en el local, se procedió a adecentarla y realizarle algunos arreglos en la policromía. La talla permaneció para esa breve restauración, en dicho lugar aproximadamente un mes y medio. Durante ese tiempo además algunos vecinos se ofrecieron para limpiar la túnica y los bordados, al igual que se ofrecieron para “donar” pelo para efectuar una nueva peluca de pelo natural como era propio en muchas de las imágenes de escuela antequerana.
Tendríamos que esperar a inicios del mes de marzo, para que la imagen fuese depositada en una sencilla y modesta capilla acondicionada al efecto en la Parroquia de Santa Ana.
Finalizado el acto, tanto Francisco Cobos Fuentes (Paco Cobos), Rafael López Moya (Abuelo) y otros miembros que habían estado presente en ese entrañable momento histórico de esta corporación penitencial se dirigieron al modesto local que por aquel entonces ocupaba la Peña Nueva Málaga, pasando a continuación a refrendarse los cargos pero ya de una forma más oficial de “la primera Junta de Gobierno” de la Hermandad.
En la misma, son refrendados los cargos principales que pasamos a describir a continuación:
- Director Espiritual Don Jose María Ortega Muñoz.
- Hermano Mayor: Francisco Cobos Fuentes (al ser el promotor y alma mater de la corporación).
- Teniente Hermano Mayor: Rafael López Moya (al colaborar muy estrechamente para su desarrollo).
- Segundo Teniente Hermano Mayor: Manuel Rueda González (por ser presidente de la Peña Nueva Málaga y colaborador desde el inicio en su fundación).
- El resto cargos de la Junta de Gobierno lo ocuparían otros miembros de la Peña Nueva Málaga que quisieron involucrarse en la Hermandad.
Únicamente restaba la llegada de aquel histórico día del 8 de abril de 1977, Viernes Santo, en el que el cortejo de aquella primera hermandad fundada y organizada en el extrarradio de Málaga, salía a las calles de Nueva Málaga, recorriendo la mayoría de sus calles con la antigua imagen del Nazareno procedente de la pedanía de Villanueva de la Concepción, primera imagen denominada como Nazareno del Perdón de las cuatro que han pasado por su historia estos 50 años.
Invoco tu consuelo, Madre mía,
como farola fiel que nunca muere,
conduces la esperanza que prefiero,
en ti, Nueva Málaga, luz me guía.
Preséntame, Madre, al pueblo que te espera,
descendiendo entre luces del camino,
cubres con verde manto su destino
eterna luz que al corazón ampara.
Contrasta tu dolor con la quimera,
del Hijo que perdona en su camino;
y al paso de tus lágrimas cristalinas.
La ciudad se ilumina en tu destino,
en Martes Santo tu consuelo ampara,
eterna luz que al corazón consuela.

a la memoria y recuerdo de Rafael Jesús Gutiérrez Mendoza, en el día de su nacimiento (q.e.p.d)
MIGUEL ÁNGEL GUTIÉRREZ MENDOZA - Archivero de la Hermandad de Nueva Esperanza (Desde 1999 hasta 2016) Investigador de los orígenes del Barrio de Nueva Málaga, de la Hermandad de Nueva Esperanza y del desaparecido pueblo de Peñarrubia (origen de María Santísima de Nueva Esperanza). RomeroyAncora (pseudónimo)
BIBLIOGRAFÍAS:
- Libro del XXV aniversario de la Hermandad de Nueva Esperanza. Francisco Javier Gallardo Campos (q.e.p.d) y Miguel Ángel Gutiérrez Mendoza. (textos manuscritos y no publicados) (2001).
- Libro de Actas de la Peña Nueva Málaga (1976)
- Boletines de la Hermandad de Nueva Esperanza. (1991-2010)
- La Saeta ediciones de: Cuaresma, primavera y Otoño. (1993-2025)
- Pasión del Sur. Editado por Diario Sur
- Nazarenos de Málaga. Editorial Tartesos
- Málaga Penitente. Editorial Gerve.
- Semana Santa en los pueblos de Málaga. Servicio de Publicaciones del Obispado de Málaga.
Otras fuentes consultadas web: Ayuntamiento de Villanueva de la Concepción, Web Oficial de la Hermandad, Diócesis de Málaga: Portal de la Iglesia Católica de Málaga, Diputación de Málaga, Agrupación de Cofradías de Málaga.
